La aguja es una de las piezas más pequeñas de la máquina, pero de ella depende gran

parte de la calidad de la costura. Una aguja gastada, torcida o desafilada puede romper el hilo, saltar puntadas o dañar la tela sin que lo notes a simple vista.

Señales de que debes cambiarla

1 - Se escucha un golpeteo al coser.

2 - El hilo se corta seguido o las puntadas se saltan.

3 - La aguja se ve torcida o con la punta gastada.

4 - La tela queda con hilos tironeados o pequeños agujeros.

Consejo extra

Haz un hábito: cambia tu aguja al comenzar cada proyecto importante o cada 8 horas de

uso. Así te aseguras de que siempre esté en condiciones óptimas.

Recuerda

Una aguja nueva cuesta poco, pero puede salvar horas de trabajo.